Nuestras raíces y visión

La adhesión fiel a los principios establecidos por Jesucristo resultaría, sin lugar a dudas, en una revolución mundial. "Una revolución motivada por amor. Una revolución llevada a cabo por amor. Una revolución que culmina en amor".
— George Verwer, fundador de OM, 1961

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Un legado de amor

Cuando el estudiante universitario George Verwer y sus dos amigos viajaron a México para compartir el amor de Cristo en 1957, la respuesta fue abrumadora. Los jóvenes posteriormente abrieron una librería cristiana y comenzaron a emitir programas de radio cristianos en ese lugar. A medida que estos amigos expandían su presencia hacia Europa, proclamaban la gran verdad de que Dios utiliza a su pueblo para alcanzar a las naciones. En respuesta, los cristianos se levantaron y OM nació.

A través de las décadas, nuestro compromiso para con los que no conocen el amor de Dios se ha traducido en numerosas formas de compartir el amor de Dios, desde ministerios que sirven a los refugiados y a los más vulnerables hasta eventos juveniles internacionales y programas de arte cristiano, e incluso un barco que viaja por todo el mundo para compartir el amor de Dios y servir a las comunidades más necesitadas. Nos esforzamos por hacer resplandecer la luz de Cristo creativamente en todo lo que decimos y hacemos para que su amor llegue a los rincones más recónditos del mundo.

"Seguiremos avanzando hasta que cada criatura haya escuchado el Evangelio ... ¡el mundo es nuestra meta!" George Verwer

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Una misión, muchos ministerios, infinidad de siervos

Nuestro alcance es mundial y nuestros ministerios, diversos. Algunos ministerios llevan el nombre de OM y muchos no, pero todos están unidos por un mismo propósito y misión. La obra de Dios es mucho más grande de lo que puede abarcar una sola organización. Esperamos que muchos sirvan en la obra del Señor y que algunos de ellos se unan a nuestros equipos.

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Un futuro para Su gloria

Estamos agradecidos a Dios por décadas de vidas transformadas y reconocemos que todo es producto de Su buena obra. Pero hay mucho más por hacer. Vemos al mundo con corazones llenos de compasión y con una carga genuina por los que aún no han oído hablar de Jesús ni han sentido su maravilloso amor.
Al considerar el futuro, nos esforzamos por alcanzar la ambiciosa meta de movilizar a millones de creyentes que tocarán corazones y vidas con el amor de Cristo y a su vez, constituirán numerosas comunidades apasionadas de seguidores de Jesús en lugares donde el eterno amor de Dios aún no se ha afianzado.

"Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. Todo esto lo hago por causa del evangelio ..."

1 Corintios 9: 22-23 (NVI)